Como un pájaro que echa a volar y desaparece
para no volver, o tal vez como una lagrima que cae en la arena y es imposible
encontrar, o quizás tan solo sea un mal sueño sin puerta de salida. Y es cuando
te levantas de ese suelo lleno de cristales rotos y comprendes en ese mismo
momento que no recuerdas nada y seguramente lo mejor sería no hacerlo. Pensar
que estás loca, o que él te ha vuelto loca. Ver pasar por tu cabeza imágenes de
un bosque iluminarse veloz ante tus ojos,
y una botella estrellándose contra una pared reduciéndose a añicos. Gritar de
dolor y saber que ese sentimiento no tendrá cura. Con extraño sabor amargo en la boca y el
rebotar de unas campanadas golpeando tus sienes machacadas por la resaca. Llena
de confusión y amargura, tus ojos remarcados con ojeras del cansancio y el
sonido de un trueno que no te asombra pero te hace saber que no será un día
feliz. Dar dos pasos hacia atrás y notar como el chasquido del cristal al
romperse cruje bajo tus zapatos llenos
de barro. Preguntarse, qué habrá ocurrido durante esa noche de primavera para
acabar ahí sola, ahogada en el fondo de una botella.
Miro hacia abajo y enfoco mis ojos inyectados
en sangre hacia una hoja de cuaderno amarillenta manchada de una sustancia granate
que también cubre mis manos. Inclino mi cabeza hacia otro lado y veo mi Yamaha dt80 naranja tirada en el suelo
con una botella intacta al lado. No
puedo creer que haya venido conduciendo en moto borracha hasta aquí. Cojo la
hoja y leo su contenido el cual como suponía despejaría todo lo que no
recordaba y me demostraría el porqué de mi conducta.
Cuando terminas de leer esa maldita carta
sientes como el abismo se abre ante tus pies y te empuja a su interior
hundiéndote en la más profunda oscuridad. Me arde la cabeza, no, no era un mal
sueño, noto que me fallan las rodillas y caigo en el suelo lleno de cristales
punzantes que se clavan en mis piernas. Pero ese dolor no es nada comparado con
lo que sufres en ese momento, como te arrancan el corazón y lo golpean con un
martillo. Como el pájaro que se va y la lagrima en la arena, desaparecen para
siempre, dejándote sola en esta inútil vida. Le propino un fuerte puñetazo al
suelo y hago que mis nudillos se pongan rojos y amoratados. Me muerdo el puño y
grito de rabia mientras noto las lágrimas caer por mis mejillas manchadas y
pegajosas. En ese momento en el que sientes que el mundo se te cae encima y no
tienes las fuerza suficiente como para sostenerlo. Por esos momentos que solo
necesitas estar sola, perderte en alguna parte y no aparecer nunca.
Cojo la Yamaha
dt80 y la levanto a duras penas del suelo. Las llaves estaban puestas y
pienso que durante mi ausencia podrían haberla robado, pero en esos momentos me
daba absolutamente igual. Guardo la nota en la botella intacta y la tapono con
un corcho. Voy a arrancar la moto, pero el motor esta frío y tardará unos segundos en calentarse.
Presiono la palanca de arranque y solo consigo que el artefacto suene como un
montón de chatarra. Otro trueno retumba y la luz de un rayo me ilumina la cara
cansada de luchar contra lo imposible. Presiono de nuevo la palanca pero nada.
Otro trueno resuena en mi cabeza y deja caer un chaparrón de lluvia fría que me
cala hasta los huesos en milésimas. Miro hacia arriba y contemplo el cielo
nublado y oscuro como la boca de un lobo atacándome con sus estruendos
inquietantes. Las gruesas gotas de agua mojan mi suave piel y me hacen sentirme
un poco mejor. Presiono la palanca de arranque de nuevo y noto vibrar el motor
mientras una nube de humo con olor a gasolina se eleva tras de mí. Acelero y
cojo una curva que me saca a la carretera desierta por la hora nocturna. Doy más
gas y me pierdo entre la carretera del bosque mientras lucho por no llorar.
Llego hasta los 130km/h mientras veo pasar a mí alrededor árboles que me parecían
haberlos visto antes, troncos altos y finos que cubren miles de hectáreas de
hojarasca y rocas.
Y recuerdo lo que ponía en la nota:
Voy a contarte una historia con la cual puedas entenderme. Si estás
aquí siento que hayas tenido que ver esto, pero yo ya no tengo nada que perder
y yo decido mi destino.
Había una vez un chico el cual llevaba una vida normal, su familia era
feliz, sacaba buenas notas, y se sentía reconfortado consigo mismo. Tras pasar
los años su familia tenía discusiones, y el comenzó a bajar las notas. Aunque a
él las notas no le importaran quería que su familia fuera feliz. Por eso
escribió un cuento y se lo regalo a sus padres que lo aceptaron con alegría.
Cada vez que discutían les regalaba un cuento diferente, pero llegados a un
punto, sus padres dejaron de leer sus historiass, y el chico pensó que era porque
ya eran mayores para hacerlo. Muchas noches en la cama oyendo ruidos y golpes
que no le gustaban porque no eran divertidos como en los dibujos animados, y
días que su madre llevaba gafas de sol sin necesidad de ellas, pero a pesar de
todo sonreía al niño que estaba sentado en frente suyo con la plena inocencia
de lo ocurrido. En navidades no hubo regalos y le dijeron que no existía ningún
Santa Claus mágico que repartiera juguetes a todo el mundo. Él pensó que quizás
era porque se portó mal, o porque sus padres discutían y hacían llorar a aquel
hombre grande con barba blanca como la nieve. Y al saber que su padre pegaba a
su madre, y que Santa Claus ya no le echaba en falta, que sus padres no le
arropaban y ni siquiera hacían caso a la gran serie de exámenes suspendidos,
decidió escribir otro cuento. Lo llamó ··Días oscuros·· porque en eso se
resumía todo, y al dejarlo en la cama de sus padres se fue a su habitación, y
con las tijeras con las cuales había decorado el cuento hizo desaparecer su
vida. Antes de que todo se volviera negro pensó, que tal vez, ese cuento si lo
leerían.
Marcos
Siento un nudo en la garganta y doy más gas
aún. No es momento de mirar el paisaje, así que me concentro en la carretera y
abro los ojos como platos al ver la silueta de una persona brillar en la
oscuridad. Le esquivo y por un momento me había parecido ver que era él. Se me
escurre el manillar del asombro y casi patino bajo el suelo mojado por la
tormenta que tenía encima. Cuando recupero el equilibrio miro hacia atrás y
solo contemplo la oscuridad de la noche. No puede ser, estoy muy borracha y
todo me está jugando malas pasadas. Él no está aquí y tampoco aparecerá así
como así en medio de la carretera. Paso el cuarto de hora del camino mirando el
camino, conduciendo veloz, descargando así toda la rabia y las preocupaciones
de mi cabeza. Pero me doy cuenta, de que no todo siempre se arregla acelerando.
El hacerlo no es la forma correcta de cambiar las cosas, nada lo es si eso que
intentas cambiar ya no tiene ningún arreglo.
Cuando llego a mi destino me tranquiliza
saber que la mar está picada, y es que así más el ruido nadie oiría lo que
tenía que gritar o como tenía que desahogarme. Aparco la moto y corro hacia la
orilla cubierta de piedras grises y negras, redondas como pequeñas lunas
apagadas. Pronto amanecerá y esa pesadilla abrumadora terminara. Y podre ser
feliz de nuevo junto a mi mejor amigo Marcos, con quien tantas tardes pasé
junto a él y a su extraña forma de ver la vida. De soportarla. Grito de
frustración mientras me tiro del pelo intentando así pensar en otra cosa. Me
agacho, cojo puñados de arena y los lanzo con rabia contra el aire como si eso
sirviera de algo. Pierdo el equilibrio y caigo de bruces al suelo de arena fina
pero húmeda que acolcha mi torpeza. Me levanto enfadada y corro veloz hacia donde
las olas rompen desprendiendo la espuma blanca y cojo una piedra cualquiera lanzándola
contra el agua.
-¿Por qué?-ladro y lanzo otra piedra con
cólera-¡Pedazo de idiota!-pego una patada al aire y no consigo controlar las
lágrimas saladas que brotan de mis marrones ojos y que ya caen a las piedras,
aunque por suerte la lluvia las camufla.- ¿Por qué lo has hecho?-digo entre
sollozos.
No sé que hacer con mi vida, no sé qué estoy
haciendo aquí, ni la razón de que la única persona que me quedaba se halla
evaporado como un charco en pleno asfalto en un día de calor.
-¡Te odio Marcos!-grito hacia el cielo- ¿Me
has oído idiota? Te odio-lanzo otra piedra al cielo como si intentara dar a
algo inexistente, grito todo el rato lo mismo con la esperanza de que algo
ocurra. Pero esa esperanza no dura mucho tiempo y me mantengo en silencio.
Me dejo caer en la capa de piedras mojadas
que tengo debajo y me quedo mirando impasible el agua brava del mar oscuro, de
aquella playa de arena marrón y llena de piedras. Dándome por vencida cojo la de
mi bolsillo carta guardada en la botella. Miro ese recipiente de vidrio verde
lleno de rayones con unas letras en otro idioma grabadas en el culo de la
botella. Bueno, nada es para siempre, y no puedes vencer a la muerte, solo
puedes mirarle a los ojos y decirle con la certeza de que no la temes, y si
tendrías que desafiarla lo harías sin ninguna duda. Siempre lo decía Marcos, <<La vida es una caja de bombones,
nunca sabes lo que te va a tocar>> Forest Gump, era su frase
preferida. La escribimos en la orilla de una playa y nos quedamos a ver como la
marea se llevaba nuestra frase para hacerla desaparecer en solo una pasada de
agua marina.
-Me has dejado sola Marcos-susurro-Me
prometiste que siempre estaríamos juntos, hicimos un juramento ¿recuerdas? Me
diste tu palabra.- grito mientras levanto el brazo y enseño el tatuaje de unas
letras Elficas que decían: ¿Por qué no un para siempre?- ¡Mentiroso! Dios, me
has mentido.
·
Agarro fuerte la botella y sin pensarlo la lanzó lejos hacia el mar.
Me quedo con el brazo en alto recapitulando sobre lo que acababa de hacer y
entonces supe que estaba condenando a desaparecer lo único que me quedaba de
él. Corro hacia el agua sintiéndome idiota por lo que he hecho, esta helada y
me hace daño en los pies, me lanzo de cabeza y durante unos segundos me
encuentro bajo la gélida agua de aquel mar enfadado. Salgo a la superficie y
una ola de tres metros me engulle antes de que pueda respirar. Juega con migo
como si fuera una simple peonza a la que se hace girar y girar. Me desoriento
pero consigo salir de nuevo a la superficie y cojo aire. Todo da vueltas y el
frio es punzante. Miro a mi alrededor y vislumbro a unos pocos metros un brillo
verde. La botella, mi salvación. Reúno fuerzas y nado hasta allí. El salitre
salpica contra mis ojos haciendo que me escuezan y tenga la tentación de
frotármelos. La agarro con el puño y nado hacia la orilla, cuando toco la arena
llena de piedras me tumbo sobre ella para descansar. Había tragado un poco de
agua y la sal me había secado los labios. Mojo mis comisuras con la lengua y
cierro los ojos. Estoy agotada pero el baño de madrugada me ha sentado bastante
bien para despejar mis ideas. Me llevo la mano al pecho y siento como sube y
baja aceleradamente. Mi pelo pelirrojo esta enmarañado como de costumbre y se
enreda delante de mi cara haciendo que varios hilos de agua recorran mi tez.
Otro trueno inquietante suena a lo lejos y un rayo alumbra el cielo. Puede que
al fin y al cabo si me haya vuelto loca, pero supongo que no está nada mal ser
diferente. Me levanto y doy vueltas bajo la lluvia mientras canto una canción
la cual es perfecta para el momento.
The sea it swells like a sore head and the night it is aching.
Two lovers lie with no sheets on their bed and the day it is breaking.
On rainy days we´d go swimming out
On rainy days swimming in the sound
On rainy days we´d go swimming out
Sigo dando
vueltas mientras los rayos decoran el cielo con su esplendor. <<El mar que se hincha como una cabeza
dolorida y la noche está doliendo. La mentira
de dos amantes sin sabanas en su cama y el día se está rompiendo. En
días lluviosos iríamos a nadar. En días lluviosos nadando en el sonido. En días lluviosos iríamos a nadar>>
You are in my mind all of the time
I know that´s not enough
If the sky can crack there must be someway back
For love and only love
Electrical Storm
Electrical Storm
Electrical Storm
<<Tú estás en mi cabeza a todas horas.
Sé que eso no es bastante. Si el cielo puede agrietarse debe de haber manera de
volver atrás. Por el amor y solamente el amor>>. Otro rayo cubre la
zona y da por finalizada la frase Electrical Storm que el grupo U2
repite tres veces seguidas y que ha encajado maravillosamente con mis
sentimientos.
-Bonita canción- esa voz que procede de
detrás mio hace que me pare en seco y deje de dar vueltas. Abro los ojos con
cautela y miro por encima de mi hombro horrorizada.


2 comentarios :):
Ala, he de decir que escribes genial, es increíble, en serio. Lo explicas todo muy bien sin que llegue a ser pesado, increíble, sigue :D Un beso^^
Más que un capitulo yo lo llamaría prólogo, tanta descripción se me hace algo pesada; aunque, bueno, no me hagas mucho caso, ya que mi forma de escribir es pésima. Por cierto, me encanta :)
Un abrazo, Lu.
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