jueves, 10 de octubre de 2013

Hasta que nos arrastre la marea_Capitulo 1

Como un pájaro que echa a volar y desaparece para no volver, o tal vez como una lagrima que cae en la arena y es imposible encontrar, o quizás tan solo sea un mal sueño sin puerta de salida. Y es cuando te levantas de ese suelo lleno de cristales rotos y comprendes en ese mismo momento que no recuerdas nada y seguramente lo mejor sería no hacerlo. Pensar que estás loca, o que él te ha vuelto loca. Ver pasar por tu cabeza imágenes de un bosque iluminarse  veloz ante tus ojos, y una botella estrellándose contra una pared reduciéndose a añicos. Gritar de dolor y saber que ese sentimiento no tendrá cura.  Con extraño sabor amargo en la boca y el rebotar de unas campanadas golpeando tus sienes machacadas por la resaca. Llena de confusión y amargura, tus ojos remarcados con ojeras del cansancio y el sonido de un trueno que no te asombra pero te hace saber que no será un día feliz. Dar dos pasos hacia atrás y notar como el chasquido del cristal al romperse  cruje bajo tus zapatos llenos de barro. Preguntarse, qué habrá ocurrido durante esa noche de primavera para acabar ahí sola, ahogada en el fondo de una botella.
Miro hacia abajo y enfoco mis ojos inyectados en sangre hacia una hoja de cuaderno amarillenta manchada de una sustancia granate que también cubre mis manos. Inclino mi cabeza hacia otro lado y veo mi Yamaha dt80 naranja tirada en el suelo con una botella intacta  al lado. No puedo creer que haya venido conduciendo en moto borracha hasta aquí. Cojo la hoja y leo su contenido el cual como suponía despejaría todo lo que no recordaba y me demostraría el porqué de mi conducta.
Cuando terminas de leer esa maldita carta sientes como el abismo se abre ante tus pies y te empuja a su interior hundiéndote en la más profunda oscuridad. Me arde la cabeza, no, no era un mal sueño, noto que me fallan las rodillas y caigo en el suelo lleno de cristales punzantes que se clavan en mis piernas. Pero ese dolor no es nada comparado con lo que sufres en ese momento, como te arrancan el corazón y lo golpean con un martillo. Como el pájaro que se va y la lagrima en la arena, desaparecen para siempre, dejándote sola en esta inútil vida. Le propino un fuerte puñetazo al suelo y hago que mis nudillos se pongan rojos y amoratados. Me muerdo el puño y grito de rabia mientras noto las lágrimas caer por mis mejillas manchadas y pegajosas. En ese momento en el que sientes que el mundo se te cae encima y no tienes las fuerza suficiente como para sostenerlo. Por esos momentos que solo necesitas estar sola, perderte en alguna parte y no aparecer nunca.
Cojo la Yamaha dt80 y la levanto a duras penas del suelo. Las llaves estaban puestas y pienso que durante mi ausencia podrían haberla robado, pero en esos momentos me daba absolutamente igual. Guardo la nota en la botella intacta y la tapono con un corcho. Voy a arrancar la moto, pero el motor esta frío  y tardará unos segundos en calentarse. Presiono la palanca de arranque y solo consigo que el artefacto suene como un montón de chatarra. Otro trueno retumba y la luz de un rayo me ilumina la cara cansada de luchar contra lo imposible. Presiono de nuevo la palanca pero nada. Otro trueno resuena en mi cabeza y deja caer un chaparrón de lluvia fría que me cala hasta los huesos en milésimas. Miro hacia arriba y contemplo el cielo nublado y oscuro como la boca de un lobo atacándome con sus estruendos inquietantes. Las gruesas gotas de agua mojan mi suave piel y me hacen sentirme un poco mejor. Presiono la palanca de arranque de nuevo y noto vibrar el motor mientras una nube de humo con olor a gasolina se eleva tras de mí. Acelero y cojo una curva que me saca a la carretera desierta por la hora nocturna. Doy más gas y me pierdo entre la carretera del bosque mientras lucho por no llorar. Llego hasta los 130km/h mientras veo pasar a mí alrededor árboles que me parecían haberlos visto antes, troncos altos y finos que cubren miles de hectáreas de hojarasca y rocas.

Y recuerdo lo que ponía en la nota:
Voy a contarte una historia con la cual puedas entenderme. Si estás aquí siento que hayas tenido que ver esto, pero yo ya no tengo nada que perder y yo decido mi destino.
Había una vez un chico el cual llevaba una vida normal, su familia era feliz, sacaba buenas notas, y se sentía reconfortado consigo mismo. Tras pasar los años su familia tenía discusiones, y el comenzó a bajar las notas. Aunque a él las notas no le importaran quería que su familia fuera feliz. Por eso escribió un cuento y se lo regalo a sus padres que lo aceptaron con alegría. Cada vez que discutían les regalaba un cuento diferente, pero llegados a un punto, sus padres dejaron de leer sus historiass, y el chico pensó que era porque ya eran mayores para hacerlo. Muchas noches en la cama oyendo ruidos y golpes que no le gustaban porque no eran divertidos como en los dibujos animados, y días que su madre llevaba gafas de sol sin necesidad de ellas, pero a pesar de todo sonreía al niño que estaba sentado en frente suyo con la plena inocencia de lo ocurrido. En navidades no hubo regalos y le dijeron que no existía ningún Santa Claus mágico que repartiera juguetes a todo el mundo. Él pensó que quizás era porque se portó mal, o porque sus padres discutían y hacían llorar a aquel hombre grande con barba blanca como la nieve. Y al saber que su padre pegaba a su madre, y que Santa Claus ya no le echaba en falta, que sus padres no le arropaban y ni siquiera hacían caso a la gran serie de exámenes suspendidos, decidió escribir otro cuento. Lo llamó ··Días oscuros·· porque en eso se resumía todo, y al dejarlo en la cama de sus padres se fue a su habitación, y con las tijeras con las cuales había decorado el cuento hizo desaparecer su vida. Antes de que todo se volviera negro pensó, que tal vez, ese cuento si lo leerían.
Marcos


Siento un nudo en la garganta y doy más gas aún. No es momento de mirar el paisaje, así que me concentro en la carretera y abro los ojos como platos al ver la silueta de una persona brillar en la oscuridad. Le esquivo y por un momento me había parecido ver que era él. Se me escurre el manillar del asombro y casi patino bajo el suelo mojado por la tormenta que tenía encima. Cuando recupero el equilibrio miro hacia atrás y solo contemplo la oscuridad de la noche. No puede ser, estoy muy borracha y todo me está jugando malas pasadas. Él no está aquí y tampoco aparecerá así como así en medio de la carretera. Paso el cuarto de hora del camino mirando el camino, conduciendo veloz, descargando así toda la rabia y las preocupaciones de mi cabeza. Pero me doy cuenta, de que no todo siempre se arregla acelerando. El hacerlo no es la forma correcta de cambiar las cosas, nada lo es si eso que intentas cambiar ya no tiene ningún arreglo.
Cuando llego a mi destino me tranquiliza saber que la mar está picada, y es que así más el ruido nadie oiría lo que tenía que gritar o como tenía que desahogarme. Aparco la moto y corro hacia la orilla cubierta de piedras grises y negras, redondas como pequeñas lunas apagadas. Pronto amanecerá y esa pesadilla abrumadora terminara. Y podre ser feliz de nuevo junto a mi mejor amigo Marcos, con quien tantas tardes pasé junto a él y a su extraña forma de ver la vida. De soportarla. Grito de frustración mientras me tiro del pelo intentando así pensar en otra cosa. Me agacho, cojo puñados de arena y los lanzo con rabia contra el aire como si eso sirviera de algo. Pierdo el equilibrio y caigo de bruces al suelo de arena fina pero húmeda que acolcha mi torpeza. Me levanto enfadada y corro veloz hacia donde las olas rompen desprendiendo la espuma blanca y cojo una piedra cualquiera lanzándola contra el agua.

-¿Por qué?-ladro y lanzo otra piedra con cólera-¡Pedazo de idiota!-pego una patada al aire y no consigo controlar las lágrimas saladas que brotan de mis marrones ojos y que ya caen a las piedras, aunque por suerte la lluvia las camufla.- ¿Por qué lo has hecho?-digo entre sollozos.

No sé que hacer con mi vida, no sé qué estoy haciendo aquí, ni la razón de que la única persona que me quedaba se halla evaporado como un charco en pleno asfalto en un día de calor.

-¡Te odio Marcos!-grito hacia el cielo- ¿Me has oído idiota? Te odio-lanzo otra piedra al cielo como si intentara dar a algo inexistente, grito todo el rato lo mismo con la esperanza de que algo ocurra. Pero esa esperanza no dura mucho tiempo y me mantengo en silencio.
Me dejo caer en la capa de piedras mojadas que tengo debajo y me quedo mirando impasible el agua brava del mar oscuro, de aquella playa de arena marrón y llena de piedras. Dándome por vencida cojo la de mi bolsillo carta guardada en la botella. Miro ese recipiente de vidrio verde lleno de rayones con unas letras en otro idioma grabadas en el culo de la botella. Bueno, nada es para siempre, y no puedes vencer a la muerte, solo puedes mirarle a los ojos y decirle con la certeza de que no la temes, y si tendrías que desafiarla lo harías sin ninguna duda. Siempre lo decía Marcos, <<La vida es una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar>> Forest Gump, era su frase preferida. La escribimos en la orilla de una playa y nos quedamos a ver como la marea se llevaba nuestra frase para hacerla desaparecer en solo una pasada de agua marina.

-Me has dejado sola Marcos-susurro-Me prometiste que siempre estaríamos juntos, hicimos un juramento ¿recuerdas? Me diste tu palabra.- grito mientras levanto el brazo y enseño el tatuaje de unas letras Elficas que decían: ¿Por qué no un para siempre?- ¡Mentiroso! Dios, me has mentido.

·         Agarro fuerte la botella y sin pensarlo la lanzó lejos hacia el mar. Me quedo con el brazo en alto recapitulando sobre lo que acababa de hacer y entonces supe que estaba condenando a desaparecer lo único que me quedaba de él. Corro hacia el agua sintiéndome idiota por lo que he hecho, esta helada y me hace daño en los pies, me lanzo de cabeza y durante unos segundos me encuentro bajo la gélida agua de aquel mar enfadado. Salgo a la superficie y una ola de tres metros me engulle antes de que pueda respirar. Juega con migo como si fuera una simple peonza a la que se hace girar y girar. Me desoriento pero consigo salir de nuevo a la superficie y cojo aire. Todo da vueltas y el frio es punzante. Miro a mi alrededor y vislumbro a unos pocos metros un brillo verde. La botella, mi salvación. Reúno fuerzas y nado hasta allí. El salitre salpica contra mis ojos haciendo que me escuezan y tenga la tentación de frotármelos. La agarro con el puño y nado hacia la orilla, cuando toco la arena llena de piedras me tumbo sobre ella para descansar. Había tragado un poco de agua y la sal me había secado los labios. Mojo mis comisuras con la lengua y cierro los ojos. Estoy agotada pero el baño de madrugada me ha sentado bastante bien para despejar mis ideas. Me llevo la mano al pecho y siento como sube y baja aceleradamente. Mi pelo pelirrojo esta enmarañado como de costumbre y se enreda delante de mi cara haciendo que varios hilos de agua recorran mi tez. Otro trueno inquietante suena a lo lejos y un rayo alumbra el cielo. Puede que al fin y al cabo si me haya vuelto loca, pero supongo que no está nada mal ser diferente. Me levanto y doy vueltas bajo la lluvia mientras canto una canción la cual es perfecta para el momento.

The sea it swells like a sore head and the night it is aching.
Two lovers lie with no sheets on their bed and the day it is breaking.
On rainy days we´d go swimming out
On rainy days swimming in the sound
On rainy days we´d go swimming out
Sigo dando vueltas mientras los rayos decoran el cielo con su esplendor. <<El mar que se hincha como una cabeza dolorida y la noche está doliendo. La mentira  de dos amantes sin sabanas en su cama y el día se está rompiendo. En días lluviosos iríamos a nadar. En días lluviosos nadando en el sonido. En días lluviosos iríamos a nadar>>
You are in my mind all of the time
I know that´s not enough
If the sky can crack there must be someway back
For love and only love
Electrical Storm
Electrical Storm
Electrical Storm
<<Tú estás en mi cabeza a todas horas. Sé que eso no es bastante. Si el cielo puede agrietarse debe de haber manera de volver atrás. Por el amor y solamente el amor>>. Otro rayo cubre la zona y da por finalizada la frase Electrical Storm que el grupo U2 repite tres veces seguidas y que ha encajado maravillosamente con mis sentimientos.


-Bonita canción- esa voz que procede de detrás mio hace que me pare en seco y deje de dar vueltas. Abro los ojos con cautela y miro por encima de mi hombro horrorizada.

2 comentarios :):

Mina :) dijo...

Ala, he de decir que escribes genial, es increíble, en serio. Lo explicas todo muy bien sin que llegue a ser pesado, increíble, sigue :D Un beso^^

Escritora en Prácticas dijo...

Más que un capitulo yo lo llamaría prólogo, tanta descripción se me hace algo pesada; aunque, bueno, no me hagas mucho caso, ya que mi forma de escribir es pésima. Por cierto, me encanta :)

Un abrazo, Lu.

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